| May 05th 2007
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Show - Demonstration -
Club "Glorias Argentinas" |
23-05-07.
Mr.
Naveira:
Primera consideración "El goce de la leyenda llamada Gustavo y
Giselle": la otra noche, cuando peregrinamos los fieles devotos la de
musicalidad devenida en maestros-bailarines, hacia Glorias
Argentinas, mientras la pétrea columna se empecinaba en ser obstáculo a mi
deleite estético, en lo álgido de la coreografía de Don Juan, un
parroquiano sin mediar intención alguna de mi parte, me comento extasiado
que en esa misma pista había bailado incontables veces un tal Virulazo.
Considerándose el afortunado de poder haber sido participe de dicho
fenómeno, sin mediar pausa, en mi cabeza sonó algo así como "pensar que en
los años por venir yo tal vez pueda contarle de la misma manera que lo
hace hoy conmigo, a un hijo, un nieto o a quien sabe quien -"pibe: yo en
esta pista vi bailar a Gustavo Naveira"- delicia de delicias. (¿qué grosso
no?).
Segunda consideración. Ayer volvimos a gozar de tu baile, tu buen humor y
tus anécdotas (esas que te dan un respiro) tu proyección teatral, tu oído
y tu Tango. Cuando abrazas a Giselle y las miras a los ojos, con una
cercanía entre los rostros que casi se vuelve imperceptible la distancia
entre ellos, a final de cada pieza musical, me vienen al espíritu una
lluvia de imágenes de una fuerza, vigor, belleza y nobleza, que hacen en
mi volver a amar al hombre como tal, apartando mi oído esas voces cansadas
y nihilistas que han perdido el amor por él. ¡Me dejo llevar sobre los
ligeros pies del placer de sentirme hombre como genero!
Tercera y última consideración: cuando somos niños, algunos, entre los
cuales me incluyo, tomamos con amor celoso, modelos a los cuales queremos
parecernos por diversas razones, las cuales a veces de manera sutil van
moldeando nuestro carácter, valores y metas. Saber mantener cierta
frescura, espontaneidad y jovialidad del espíritu de aquellas épocas, es
algo de lo cual estoy lejos de querer discutir sobre su valor, psicológico
o moral, es una sensación más bien. Ayer mirándome en el espejo de un baño
de pizzería, vi de vuelta por este la expresión de niño que dice "como me
gustaría ser y bailar como él" (dejando de lado toda consideración
estética del caso) lisa y llanamente la vuelta a la inocencia del admirar
al maestro con fecunda emoción y afectividad.
Un
abrazo.
Juan
Pablo. |