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El Tango en la sociedad porteña   1880 - 1920
 

A todos los amantes del tango:

Quiero invitarlos a la reunión tanguera a realizarse el 30 de Julio a las 18:00 horas en la calle Bolívar 1582, Capital Federal, con motivo del Re-lanzamiento del libro: “El Tango en la sociedad porteña 1880 – 1920” de Hugo Lamas y Enrique Binda, publicado en el año 2008 por la editorial Abrazos.  Se me preguntará porqué un “Re” lanzamiento, teniendo en cuenta que el libro ya fue lanzado y distribuido en el momento de su publicación, aunque no tuvo su presentación. Bueno, la razón es simplemente que habiendo encontrado este libro de un valor superlativo, sumamente esclarecedor e interesantísimo, he creído necesario promoverlo nuevamente, sobre todo y de acuerdo a mi especialidad, en la comunidad del tango bailado, en la que el libro no es muy conocido y donde a mi modesto entender su difusión sería muy valiosa.

Al decir de los autores, este es un libro “científico”.

Desde siempre he escuchado aquello de “El Tango, esa danza maravillosa de origen prostibulario… ” El carácter prohibido de la palabra “prostibulario” le otorga a la frase un atractivo inusitado, yo diría irresistible, que hace que la frase se repita irreflexiva e irremediablemente toda vez que se habla del tema. Pero el asunto es que la frase, con esta redacción u otras similares, no aclara realmente el origen, por lo menos a mí, nunca me quedó claro si se habla de baile o de música, o si el origen del tango se dio entre los clientes del prostíbulo o los que trabajaban en el prostíbulo, etc. Y además porqué en el prostíbulo? La gente que tiene talento para la música o para el baile, tiene reacciones creativas en cualquier parte… En fin…

Yo soy bailarín de tango, y siempre tuve un interés particular en este asunto, siempre estuve interesado en conocer la historia de los movimientos que componen el baile que tenemos hoy. Es evidente para mí, lo intrincado del recorrido del tango bailado a través de la historia, los cambios increíbles que se dieron y lo insólito de la creatividad popular. Con lo cual  resulta aún más difícil hacer el camino para atrás y llegar al conocimiento del origen. Para colmo los bailarines, siempre movidos por una suerte de torrente emocional, rápidamente asimilan aquella teoría del origen “prostibulario” al punto que hoy en día, todos los espectáculos de tango, se remiten a contar su historia, en la cual la escena del prostíbulo es un verdadero clásico absolutamente infaltable. Ahora, luego de leer con especialísimo interés a Lamas y Binda, queda expuesta la inconsistencia del tan mentado origen, con lo que me pregunto: no estamos en problemas? Porque entonces hay que reformular el espectáculo del Tango Argentino, y sobretodo avisarle al mundo entero que hasta ahora ha venido consumiendo nuestro espectáculo que resulta que nos habíamos equivocado…

Al decir mío, este no sólo es un libro científico por basarse en documentación probatoria, catalogada y perfectamente ubicable, sino que además es la primera y única reflexión seria, clarísima, cabal, y absolutamente necesaria, que haya caído a mis manos hasta el día de hoy. Es la primera vez que me encuentro ante un trabajo que respira total y absoluta honestidad. Se trata de personas que han ido seriamente en busca de la “realidad” histórica, de aquello que sucedió “realmente” en el contexto de aquella época del fin y principio de siglo. No se dejaron atrapar nunca por ese alegre pintoresquismo del que sufren no sólo el tango sino también otras diversas expresiones culturales populares. Se pusieron a reflexionar con serenidad, con el genuino objetivo de entender lo que ocurrió, y satisfacer esa necesidad de todos de saber cómo fue que hoy tenemos lo que tenemos.

Pero también hicieron algo más, que también era necesario. Se encargaron de desenmascarar el error ya instalado. De alguna manera yo he encontrado siempre en la historia del tango bailado por lo menos, la tendencia al relato de los hechos históricos, de forma tal que convengan  al que relata o a los amigos del que relata, sin importar mucho la veracidad o la claridad del relato. Se tergiversa, se colorea, se exagera, se agranda o se achica la historia sin ocuparse realmente de saber qué sucedió ni qué importancia real tuvo el hecho del que se habla. Claro, no hay problema porque en el tango nadie controla realmente, y en definitiva se trata de fantasías, y cuanto más misteriosa es la fantasía, más vende. Creo sinceramente que Lamas y Binda lucharon contra esta tendencia como verdaderos héroes.  

El arribo a la comunidad del tango de gente de todos los rincones del planeta, ha resultado, además de muchas otras cosas, en un increíble manantial de oportunidades para muchos, que aprovechando que el americano, el europeo o el asiático no es conocedor  y además le lleva un tiempo entender, intentan difundir como importante una supuesta intervención propia,  cosa que lógicamente contribuye a embarrar más el asunto, por lo menos respecto de la historia del baile. Me da orgullo saber que estos dos argentinos se empeñaron tan decididamente y tan brillantemente, en la búsqueda y esclarecimiento de la verdad de la historia del tango. El respeto profundo por nuestra cultura hace que se nos respete como personas. Sea quizá este el mayor valor de esta obra, más aún que la admirable pulcritud idiomática, orden reflexivo y excelencia en general con que se ha expuesto su contenido.

Desde mi condición de bailarín, es decir sin más experiencia en libros o literatura que la de un lector apasionado del tango, quiero humildemente expresar mi firme convicción de que se debe promocionar este trabajo, como el comienzo de una nueva actitud respecto de la historia del tango. Un replanteo que recompone las cosas y mejora la comprensión que tenemos de lo nuestro. Debemos promover el estudio serio de nuestra historia, del cual este libro es un ejemplo y dar acceso a ese conocimiento a todos los que aman el tango, a los que se inician en el tango y especialmente a los jóvenes que al llegar a la madurez agradecerán haber sido respetados con la verdad. Siempre debe decirse la verdad histórica, y cuando no se la conoce se debe contribuir a su búsqueda.

Quizá la oración más significativa de este libro sea la primera, la que Hugo Lamas y Enrique Binda eligieron para iniciar su obra: “Lo mejor de todo es no engañar a nadie”.

Gustavo Naveira
Bailarín del Tango Argentino

 

 

 

 

 

 

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Revisado: 2011-07-20 .

 

 

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