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GU: Yo
estudiaba economía y estaba bastante aburrido. Estando en la Universidad, un
poco de casualidad, entre a un lugar en donde se daba un curso de folklore. Me
puse a mirar, y una chica me dice: “¿queres participar?”
“Si encantado!” Agarré y no pude hacer nada. Entonces me dice: “mañana
vamos a un curso de tango” Fui al curso de tango y ahí empezó este calvario
que todavía dura!
GI: También
por casualidad, era el mismo lugar! Hemos empezado por el mismo lado.
S:
¿Pero
cual fue la cosa que los hizo seguir?
GU: En mi caso, durante 3 años, bailaba el tango y al mismo
tiempo, estudiaba y trabajaba
en una empresa dentro del área administrativa. A los 3 años de hacer eso en
forma paralela, dejé todo y me dediqué de lleno al tango.
S: ¿El
motor de esta decisión?
GU: Tenía una pasión por bailar
el tango, me iba bien, y además, ya estaba trabajando como maestro de tango, y
tenía un requerimiento muy grande de la gente, el tango me pedía cada vez más.
Para mí fue como un desahogo tomar esta decisión y decidirme, “basta, ahora
hago lo que me gusta!”
GI:
Durante los 3 o 4 años después de haberme encontrado con el tango, seguía
haciendo clásico; entonces la decisión era entre el tango y el clásico,
porque ya no podía hacer las dos cosas. El tango me empezó a absorber mucho
más,
y a parte, empecé a trabajar muy rápido con el tango. El camino se abrió así.
También en ese momento tenía una intriga muy grande con respecto a la técnica.
Estaba muy metida en el clásico, y este baile tiene una técnica muy definida,
y por el contrario, el tango era un caos. Me intrigaba el hecho de ordenar este
caos, de estructurarlo, eso me fascinaba, y sigo fascinada...La intriga de
descubrir toda esta técnica en su totalidad, porque cada maestro te enseñaba
cosas distintas, cada uno te decía lo suyo, era algo muy variado, muy amplio ,
y entonces había mucho material.
GU: Pero
queda la sensación de que todos están ligados de alguna forma. Entonces, yo
creo que cuando ella usa la palabra descubrir, se refiere a encontrar cuales son
los elementos que realmente producen el tango, para que se lo reconozca como
tango.
GI: Eso
ahora es más claro, pero no fue el caso en el ’87.
S: ¿Y
como evolucionó su interés por el tango a través del tiempo?
GI: Cuando
uno se mete en el tema, cada vez más te vas dando cuenta de lo grande que es y
de todo lo que hay por hacer. Entonces es una
motivación automática. No hace falta nada de afuera
que te siga estimulando.
GU:
Durante los primeros 15 años, yo tuve también una pasión por descubrir y
entenderle tango. Ahora realmente tengo ganas de bailar, de vivir más el hecho
del espectáculo, de proyectar lo que bailo, y de ocuparme de esta cuestión del
espectador, de alguien que recibe lo que vos proyectás. Transitar el tango en
esa situación; no solamente en la situación natural del tango, que es el baile
propiamente dicho, y de investigar el baile en sí mismo, sino más la cuestión
social, en la cual alguien baila y el otro mira, como un arte teatral.
S: ¿Y
como profesores tienen una dirección nueva?
GU: En este momento no tengo un proyecto determinado, sí siempre tuve y tengo en mente,
y voy definiendo cada vez mejor, el manual del tango, El Gran Libro del Tango.
Eso es una cosa ideal, es algo con lo que uno siempre piensa, pero llevarlo a la
realidad, siempre de alguna manera, es limitarlo. Yo sigo igual trabajando en
eso y este gran libro es cada vez más
grande, porque uno va agregando cosas por lo que investiga, por la experiencia,
por lo que ve y aprende. Puede tener la forma de un libro, de un edificio con
una gran escuela, pueden pasar mil cosas...Por ahora no tengo nada de todo eso
salvo lo que sé del baile y de esta posibilidad de dar forma a toda una técnica
y una manera de bailar.
GI: La
idea del libro es algo difícil. Yo, tenía en mente hace mucho tiempo la idea
de compilar todo el conocimiento de alguna manera. Pero con el tiempo me fui
dando cuenta que escribir un libro así, de repente no le sirve a nadie.
Entonces son cosas que de repente pueden salir, como dice Gustavo, a través de
una escuela, un programa u otra manera de brindarlo a la gente.
S:
¿Qué
sería la escuela ó la técnica “Naveira – Anne”?
GU: No, eso también sería una limitación, porque sería desconocer otras cosas, sería
como por ejemplo estudiar el clásico con la técnica de Nureyev; pero no es
así,
no podés estudiar el baile solamente con la técnica de un bailarín, o de un
investigador. Las disciplinas de baile se van formando a través del tiempo con
innumerables aportes de muchos artistas. Es decir que el tango hasta ahora fue
evolucionando, pero la cuestión es que no hay ningún método, nada que pueda
de alguna forma registrar cuales han sido estos cambios, cuáles son los
elementos que van variando con el tiempo, para que el tango tenga la forma que
tiene. Todas estas cosas, que sí están detectadas y registradas en otras
disciplinas, en el tango todo es en el aire, el caos es tan grande que no hay
forma de tomar eso, de afirmarlo, de asentarlo. Este es el problema, no se trata
de organizar en el futuro nuestra escuela adonde se estudian nuestros pasos. Se
trata de cuál es la gran escuela del tango, con todo.
S:
¿Cómo manejan la
convivencia entre la enseñanza, la búsqueda artística y el negocio?
GI: Para
nosotros es todo lo mismo, vivimos para las tres cosas.
GU:
Tratamos de coordinar lo mejor que se puede las posibilidades de trabajo que se
presentan. Estas posibilidades de trabajo son
el resultado de experiencias anteriores, que se van acumulando y difundiendo. No
es, tampoco, un negocio sideral. Es algo que nos permite trabajar en forma
continua. Por lo tanto nosotros podemos vender nuestras clases por todo el mundo
y no tanto el espectáculo del baile. En principio,
porque tenemos también mucho trabajo como maestros, y eso nos consume
mucho tiempo. Entonces es probable que en el futuro empecemos a equilibrar un
poco más esta cuestión. Pero de todas maneras no nos quejamos porque las cosas
nos van bien, y hasta ahora, el supuesto negocio funciona bien.
S:
¿Siguen
disfrutando las clases?
GU: No reniego de la enseñanza tampoco, y sí , sigo disfrutándola; a mí enseñar me
gusta, me sale bien, me siento cómodo, tengo resultados que me satisfacen. Pero
de todas maneras estoy dedicando cada vez más tiempo al otro aspecto, y este
cambio lo estoy haciendo de una manera tranquila, no es que mañana no enseño
más,
y me dedico a bailar en el escenario. Si en algún momento pasara esto,
seguramente se va a dar en una forma más gradual, más natural, no me quiero
enloquecer tampoco. Además ya como lo he dicho, tenemos mucho trabajo como
maestros, y si de repente digo no enseño más ¿qué hago?. Necesitaría
medianamente, reemplazar esa actividad con la otra, y en este momento no
tenemos en el horizonte un gran espectáculo que nos ocupe todo el tiempo.
S: ¿ Están
trabajando sobre un espectáculo?
GU:
Sí,
estamos trabajando en eso, todavía no te puedo adelantar cuándo va a ocurrir
exactamente, pero probablemente vamos a tener un espectáculo.
S: ¿ Y ya saben por dónde va
a ir eso? La temática, la cantidad de gente arriba del escenario...
GI: Todavía
estamos pensando en todo eso, y probando diferentes ideas, para ver lo que más
nos gusta. Pero nada está realmente definido por el momento.
GU: Pero sí
estamos ensayando con la mirada puesta en el espectáculo.
S:
¿Cómo
se formó la pareja Giselle-Gustavo? El encuentro.
GI: La primera vez fue
impuesta.
GU: Nos contrataron por separado
para que bailáramos juntos en un festival en España, y no nos conocíamos.
Entonces llegamos un día antes, nos dijeron tienen que bailar así, asá y además
queremos que hagan una coreografía.
GI: Y
encima tenían ya elegida la música.
GU: Lo hicimos. En dos días lo armamos, salió bien, a la gente le gustó.
S: ¿Y
la química entre Uds?
GU: Fue
inmediato.
GI: Sí de
entrada. Es más, el primer momento que bailamos fue en ese lugar cuando nos
llevaron a una milonga, apenas después que Gustavo llegó del aeropuerto.
GU: Y ahí
el primer tango que bailamos juntos, ya fue una exhibición, porque los tipos
anunciaron que estábamos, y nos hicieron bailar.
GI: Pero
para mí, a través de esta experiencia, fue como si hubiera bailado toda la
vida con él. Fue un “choc” importante. Pero como yo vivía en España en
ese momento, y él en Bs As, pasaron como 3 años
antes de que armáramos realmente la pareja.
S:
¿Qué es lo que define tu tango?
GU: Cuando
se baila el tango, tenés todo lo que te pasa interiormente. La comodidad con la
cual uno baila, en gran medida depende de la funcionalidad del baile. Es decir
que el baile funciona bien entre el hombre y la mujer, no dependiendo de la
forma ni de la línea de los movimientos, sino de la organización de estos movimientos, que pasa por la sensibilidad, por la
estructura que se utiliza, por la lógica, por el entendimiento. Ahora, muchas
veces ocurre que esta comodidad que uno siente, este placer que te da el bien
bailar, esta cosa funcional, no se proyecta. Entonces, muchas veces es más
interesante observar un baile que tiene mejor línea, mejor forma, pero que por
ahí no es tan funcional. Obviamente en la realidad uno no puede separar una
cosa de la otra. Pero volviendo a nuestro baile, diría que es un baile muy
funcional, porque no hacemos nada en lo que no estemos moviéndonos
organizadamente, y por el otro lado nuestro movimiento tiene una línea, tiene
una proyección teatral. Para mí esta combinación de estas dos cosas es un
valor importante. A lo mejor, en cuanto a la línea, a la belleza del movimiento,
por ahí no somos los mejores, y en cuanto a la funcionalidad pura también se
puede encontrar otros mejores.
GI: Pienso
que también fue el trabajo de los 3 años que venimos bailando seguido, lo que
permitió encontrar cómo funciona el baile entre los dos y encontrar la
personalidad de nuestra pareja; y eso se da bailando, no hay otra manera.
S: ¿ Cuál es La esencia
del tango?
GI: La gran diferencia que encontré
con el tango es que uno no baila solo. No es suficiente aprender la técnica o
los pasos y listo. Porque depende mucho de con quién estoy bailando y de lo que
se haga con el otro. Uno solo no baila, pero tampoco es bailar de a dos, es como
que tenés que formar un solo cuerpo gracias a la conciencia del cuerpo del otro.
GU: Es desarrollar una percepción sobre el movimiento de la otra persona, y ese es el
problema esencial por el cual tiene que pasar toda persona que quiere bailar el
tango. Tenés que medir, calcular, sentir, ajustar tu movimiento al del otro.
Saber cómo trabaja tu peso y moverte de acuerdo a eso. La percepción de lo que
le pasa al otro es el foco central en el tango.
S:
¿Qué
permite al tango atravesar el
tiempo?
GU: Llevar
en implícito la relación entre el
hombre y la mujer y el encuentro social. Esto
lo convierte en una posibilidad eterna. También en cuanto a la evolución
técnica,
creo que estamos al inicio. El tango es algo susceptible de evolucionar mucho
más.
No nos creamos que porque pasaron cien años ya terminó. Las posibilidades son
muy potentes y numerosas. La posibilidad de utilizar la relación entre las
personas como el elemento central, el elemento constructor del movimiento, es
una cosa única que está por explorarse. En ese sentido hay muchísimo para
andar y sobre todo para los cerebros, los coreógrafos, la gente que piensa en
el término universal del baile. Es decir que la evolución que va teniendo el
baile, pasa por una consideración que tiene que ver con el ser humano en sí
mismo. A eso yo le llamo bailar en términos de un baile universal.
S: ¿
Hasta poder cambiar la forma, alejarse del tango social?
GU:
Exactamente. Entonces cuando hay inspiración, cuando hay creación, composición
coreográfica, cuando hay todo un equilibrio de leyes que conforman la producción
artística de un artista, cuando existe eso, de uno o de varios,
hablamos de un arte universal.
S:
¿Eso
entra en vuestra visión del espectáculo que quieren armar?
GU: No... es muy difícil. Hoy cuando pienso en un espectáculo que podría realizar,
pienso en algo que está despojado de un montón de cosas que se van haciendo
habitualmente. Pienso en algo más emparentado con
el movimiento en sí mismo y no tanto como un espectáculo de luces y
medios. Pero si hacemos el espectáculo no va a ser un espectáculo de
vanguardia. Eso necesita un poco de decantación.
S: Para
terminar voy a decir algunas palabras y cada uno reacciona espontáneamente.
Frustración:
GU: El botón del smoking.
Satisfacción:
GU: El gancho en la apertura.
Trampa:
GU: Caer en el tango. GI: Siempre hay algo más.
Enojo: GU: Una conversación
con un milonguero.
Rechazo: GI: Estas últimas
preguntas. GU: Cuando un alumno no me escucha.
Felicidad:
GI: Terminar una coreografía. GU: Haber bailado bien en el escenario.
Necesidad:
GI: Bailar. GU: El aplauso.
Competencia:
GU: Un motor. GI: No me importa.
Amistad:
GU: Por suerte tengo algunos amigos dentro de la familia del tango.
Envidia:
GU: Está siempre, pero la enfermedad de la envidia es mala, te lleva a hacer
cosas feas.
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