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Uruguay,
Montevideo
Diario:
"El País Cultural"
| Diario:
El País
Cultural |
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02 de Febrero de 2007 |
| Por
Laura Falcoff |
"Bailar
el Tango es percibir al otro"
Si
algún estilo nuevo ha aparecido en las pistas de baile de tango de
Buenos Aires de la última década es el que alguien bautizó como "estilo
Naveira". El bailarín Gustavo Naveira (nacido en 1960) es un respetado
maestro que ha dado cursos en todo el mundo. Ha formado bailarines que
es posible identificar por ciertos rasgos evidentes: modos amplios y
generosos de recorrer la pista de baile, gran variedad de pasos y
figuras y diferentes maneras de enlazarse el hombre y la mujer.
Uno de los aspectos más interesantes que surgen en
la conversación es su actitud iconoclasta respecto de casi todos los
mitos establecidos sobre el baile de tango. Sus posiciones, sin
embargo, no son arbitrarias ni caprichosas. Naveira es un caso poco
frecuente de bailarín que ha reflexionado sobre la materia de su
trabajo.
Principios y Estilos
- ¿Cómo fue tu proceso de
aprendizaje del tango?¿Habías hecho antes otras técnicas de danza?
- No, comencé con el tango. Estudié folklore y también danza clásica
y danzas españolas, para enterarme de cómo era el mundo de la danza en
general. Pero mi desarrollo como bailarín comenzó y siguió con el tango
como actividad central. Tenía alrededor de veinte años.
-¿Fue
un encuentro casual o buscado?
-Casi toda mi familia bailaba el tango, al menos un poco: mi papá, mi tío,
mi abuelo. En mi casa se escuchaba mucha música de tango así que mi
vínculo con el género era bastante importante y lo reconocía como propio.
Cuando tenía alrededor de dieciséis años le pedí a mi papá que me enseñara
a bailar, pero la cuestión no prosperó. Yo miraba a mi viejo cuando
bailaba con mi hermana y me decía "¿cómo hace?". Me parecía un héroe.
-Entonces
tus primeras clases de baile las tomaste posteriormente.
-Las tomé mientras estaba cursando la carrera de economía en la
Universidad de Buenos Aires. Me invitaron a un curso de extensión que
dictaba Rodolfo Dinzel en la Escuela Nacional de Danzas y me encontré con
algo que me resultó muy afín. Terminé abandonando la universidad y
dedicándome por entero al tango. Tres, cuatro años después estaba
encaminado e incluso ya enseñaba.
-
¿Cómo fue tu proceso luego?¿No te satisfacían las maneras en que se
bailaba y buscabas cosas nuevas?
-Mi proceso está relacionado con ciertos cambios que se dieron en un
momento dado, y a la luz de los años transcurridos entiendo que los
cambios eran inevitables. Junto con algunos muchachos fuimos llevando la
voz cantante de esas transformaciones, pero no fue una reacción contra
el medio sino una manera natural de abordar el baile. Nos pasábamos el
tiempo buscando pasos y figuras nuevas, simplemente porque buscar es
interesante y atractivo. Creo que fuimos una transición entre dos
etapas: una casi folklórica, cuando se bailaba cómo se podía, y otra, la
actual, que implica el conocimiento real de la técnica. me siento parte
de ese proceso y motor del mismo y creo que contribuí a dilucidar muchas
de las cuestiones en juego. No sé si hablaría de un "estilo".
-Preferís en general no hablar de estilos de baile?
-Cuando
la gente a ve a un bailarín muy bueno en la pista, como por ejemplo
Gerardo Portalea ( se refiere a un viejo milonguero del barrio de Villa
Urquiza) inmediatamente piensa que representa un estilo. Pero en el
tango existen tantos estilos como buenos bailarines. Portalea baila muy
bien pero no es parte de un supuesto "estilo Villa Urquiza"
-Entonces pensás que nunca existió esa división de estilos de baile por
barrios de la que tanto se habla?
-No. Hubo tres o cuatro tipos que bailaban parecido porque
practicaban juntos. Pero eso no instaura un estilo ni define a un
barrio. Fijate, hoy se baila el tango en todo el mundo. ¿Entonces qué?
¿Hay un estilo de Bremen?, ¿un estilo de Hamburgo? Lo que hay son cuatro
o cinco parejas que se reúnen y bailan de una manera similar porque
aprendieron con el mismo maestro. Pero los europeos son más respetuosos;
no dicen "nosotros inventamos esto", prefieren otorgarle la autoría al
tipo que va desde Buenos Aires. Otra cosa: hay cuatro desesperados que
intentan hacerle creer al mundo que el único tango verdadero es el tango
milonguero, sencillo y con la pareja bailando bien apretada. Es una
tontería mayúscula. El baile de tango tiene hoy un nivel, una calidad y
una riqueza que no tuvo nunca antes en su historia.
-¿Desde qué punto de vista?
-hay muchas más posibilidades coreográficas. te lo pongo en números:
si antes existían en el baile cincuenta figuras, ahora hay no sé, dos
mil quinientas... no se puede contar. Y por otra parte, el abordaje de
la coreografía alcanzó una calidad técnica muy superior a la que tenía
antes.
-¿Te referís sólo al tango de pista o también incluís al de escenario?
-A todo. Pero no hay tampoco tanta diferencia entre uno y otro. En
la pista confluyen bailarines regulares y superiores, profesionales y
aficionados. Es decir, se ve el panorama completo. Y ni hablar de las
clases: me pasé la vida en las aulas y conozco el proceso de aprendizaje
del baile desde adentro y en todos los niveles.
El Lenguaje del Tango
-¿Podrías avanzar más en relación a este estilo que se identifica con
vos?
-Apareció en cierto momento la necesidad de identificar técnicamente
cada cosa que se hacía. esto ayudó a ampliar las posibilidades técnicas
del baile, lo que permitió luego un uso más profundo del lenguaje del
tango, mejor vinculado con la música y que permite una expresión más
genuina. Alguien que mientras baila elige hacer esta figura o esta otra,
está haciendo una composición coreográfica. Antes esto no ocurría: un
tipo bailaba haciendo lo que sabía y tenía una reacción casi intuitiva,
nada más, eso era todo. la composición, el equilibrio compositivo, la
improvisación como concepto, la densidad de la improvisación, el
repertorio de figuras que podés encontrar hoy en el baile de tango
muestran el nivel y la riqueza que te decía.
-Cuál es para vos la condición que se necesita más importante que se
necesita para bailar una danza tan compleja como el tango?
-La capacidad
central es poder percibir lo que está ocurriendo en la persona con quien
se baila. Ese es el problema de fondo: la percepción de lo que hace tu
compañero, no la percepción de uno mismo. Ahí reside la gran diferencia
entre el tango y otras disciplinas universales de la danza como el
ballet y la danza contemporánea, en las que el individuo focaliza en él
mismo su sensibilidad. De esta capacidad de percibir al otro sumado a
cierta habilidad rítmica, resulta potencialmente un buen bailarín o una
buena bailarina. Pero el conocimiento técnico del baile de tango es otra
cosa, es algo tangible, es un sistema que hay que dominar, comprender
cómo funciona y ponerlo a andar. Obviamente no es algo simple. Es
complejo y como todas las cosas complejas exige un poco de inteligencia.
-¿Te despierta algún interés el tango electrónico para acompañar el
baile?
-Ninguno. No digo que no tiene futuro y quizás en algún momento
aparezca algo de peso. Por ahora no encuentro resultados interesantes a
pesar de que hay muchachos muy respetables que están poniendo todo su
corazón en el asunto.
-Es decir que la música que se compuso en los 40 continúa siendo para
vos la que acompaña un baile que, también de acuerdo a tu punto de
vista, es mucho más rico que el de aquella época.
-Ese es otro de los aspectos simpáticos del tango. Pongámoslo en
estos términos: en los 40 y 50 la estrella era la música y se bailaba
para expresar ese fervor que la música provocaba. Hoy es al revés, la
estrella es el baile; se baila por fervor hacia el baile mismo. Y como
lo que se busca es bailar cada vez mejor, se recurre a la mejor música
que se haya producido para ese fin. a la gente le importa un cuerno que
sea del '40, simplemente es la mejor. Creo que esto confirma mi idea de
que las razones por las que la gente está bailando son diferentes de las
de antes. El baile es un hecho nuevo, no un retorno, como muchos creen.
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